
Me
gusta el cine de terror, siempre y cuando lo vea acompañada, pero disfruto
pasando miedo, que no asco, lo gore no me va nada. En las pelis de miedo lo
paso fatal en ese momento y después lo olvido, quizá algún sobresalto si en el
silencio de la noche me parece escuchar un arrastrar de cadenas, por poner un
ejemplo, pero poco más. En cambio, me cuesta muchísimo enfrentarme a la
literatura de terror porque un libro, en primer lugar, dura más tiempo en mis
manos que el visionado de una película en mi retina; un libro es más detallado
y, para mí, recrea más fidedignamente un ambiente; un libro deja vía libre a mi
imaginación, que en ocasiones es muy capaz de desbocarse a la más mínima; un
libro de terror, en definitiva, se alarga en el tiempo aunque lo devore, porque
queda en mi memoria, lo vivo, lo siento... Y soy miedica, así de claro os lo
digo, así que no es de extrañar que aun apeteciéndome mucho leer “La Santa” lo
haya ido dejando y dejando hasta que el mes pasado lo leí. Lo leí y no pasé
miedo y sí, me siento un poco decepcionada. Ahora os cuento porqué.
SINOPSIS
El
colegio para señoritas Rosas del Cares —al que todo el mundo llama Manderley—
siempre ha guardado un secreto atroz, especialmente desde la muerte de su
fundadora, Rebeca de las Nieves. Ella había conseguido convertir aquel
internado, situado en un remoto paraje de Asturias, junto a los Picos de
Europa, en una de las instituciones educativas más prestigiosas del continente.
Pero cuando algunas niñas empiezan a desaparecer, el oscuro secreto de
Manderley se convierte en una inequívoca amenaza. ¿Qué hay detrás de las
desapariciones de las internas? ¿Simples accidentes en medio de la nevada que
asola la región? ¿Alguna clase de venganza urdida por la difunta Rebeca, o
acaso algo más terrible? En el pueblo ya hablan del regreso de la temible
Güestía, la Santa Compaña.
LA AUTORA
En
la solapa del libro podemos leer que Mado Martínez ha realizado estudios de
filología y antropología. Dirige la revista científica de ámbito internacional Ispectrum
Magazine y colabora en publicaciones como Año/Cero, Más Allá,
Enigmas, Historia de la Iberia Vieja… Ha publicado las novelas “El misterio
de Nicole Delacroix”, “La Maldición” y “La Guardiana”:
MI OPINIÓN
En
la Asturias de los años 50, en medio de un tenebroso bosque, se encuentra el
internado de Marderley. Un internado para señoritas que fue el sueño de Rebeca
y del que, tras su fallecimiento, se hace cargo su viudo, Antonio, un hombre
lleno de amargura con tres hijas a su cargo y que junto con Esther, la
gobernanta, dirige el centro. Cuando comienzan a desaparecer algunas internas,
los lugareños lo tienen claro, alguien ha invocado a La Santa.
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| Mado Martínez |
De
entrada la trama me pareció fascinante. La Santa Compaña, llamada en algunas
zonas, como es el caso de Asturias, La Güestía, es una de las leyendas más
populares y que a mí más inquietud me pueden causar. Esa procesión de ánimas
que vagan por los caminos durante la noche vestidas con túnicas blancas con
capucha está perfectamente descrita por Mado Martínez. La autora no descuida
los detalles a la hora de crear ambientes y desde el principio realiza un
excelente trabajo recreando la atmósfera de misterio y miedo y describiendo
paisajes lúgubres. De esta forma, el inicio de la lectura me atrapó de inmediato,
todo apuntaba a que encontraría lo que más temía y deseaba a un tiempo: pasar
miedo.
La
lectura, además, es realmente ágil, no sólo por el equilibrio existente entre
diálogos y descripciones, sino también por su estructura en capítulos cortos,
algunos son tan solo unas líneas, que invitan continuamente a caer en esa
trampa mortal que todos los lectores conocemos de “un capítulo más y lo dejo”.
En
“La Santa” encontramos un variado elenco de personajes tanto en el internado
como en el pueblo cercano al mismo. El problema de esta variedad de personajes
es que están escasamente desarrollados, resultando en su mayoría planos, salvo
alguna excepción como Rosalía, una de las internas. Este escaso desarrollo es
muy patente en el grupo de personajes perteneciente a los lugareños con los que
Antonio suele relacionarse en sus pocos ratos de ocio. Quizá haya sido un
problema mío, pero he sido incapaz de distinguir las voces de unos y otros en
los diálogos, todos ellos hablan igual, todos se expresan de igual forma. Del
mismo modo no se distinguen sus estados de ánimo en los diálogos de forma que
se hacen poco creíbles y artificiosos.
En
cuanto a la trama en sí misma, que debía haberme causado pavor, la he
encontrado un tanto estereotipada, llena de clichés. Se inserta, además, alguna
subtrama adicional con la llegada de una nueva profesora al internado que yo no
he sido capaz de entender su alcance ni su motivación más allá de introducir un
elemento más. Me ha resultado innecesaria e incompleta, porque o yo me he
perdido o en la novela quedan algunos flecos sin aclarar.
En
definitiva, “La Santa”, aunque pueda parecer que no me ha gustado nada por todo
lo dicho anteriormente, ha resultado una lectura entretenida, pero sin más
pretensiones. Quizá de nuevo mis expectativas eran demasiado altas y no lo digo
sólo por el hecho de no haber pasado miedo (¿quién sabe? Puede que sea más
valiente de lo que creo) sino porque creo que le falta mucho para ser un libro
bien armado y por eso, a pesar de los ratos de esparcimiento que me ha
deparado, tengo la sensación, como tantas otras veces, de ser la rara.
Ficha técnica
Título:
La Santa
Autora:
Mado Martínez
Editorial:
Algaida
Nº
de páginas: 384
ISBN:
9788490671238