Cuando me presentaron esta novela tanto su portada como su
sinopsis me transmitieron que podía tratarse de un thriller diferente a los que
habitualmente suelo leer y me atrajo de inmediato. Mi intuición no se equivocó
y ha sido una lectura muy satisfactoria. Hoy os hablo de Las mujeres de la
calle Luna, ganadora del LXIII Premio de Novela Ateneo Ciudad de Valladolid.
Sinopsis
Confundiéndose con los sueños un todoterreno
avanzó en paralelo al cauce del río, giró a la derecha y atravesó el Pont Neuf
hasta detenerse delante del paso de cebra. Allí parado, al ralentí, la luz del
semáforo proyectó sobre las pupilas del conductor un haz de gotas rojas y
brillantes, apareciendo y desapareciendo al ritmo del limpiaparabrisas. Desde
lo alto, las nubes opulentas se concedieron una tregua, dejando que algunas
gotas volanderas demorasen la llegada a su último destino. Pero como todo el
mundo sabe lo importante no es la caída, sino el aterrizaje, y al cabo esas
gotas de lluvia fueron estrellándose contra la piel dura y fría del asfalto. En
pocas palabras: era una noche cruda de invierno, difícil incluso para los
perros y los vagabundos más aguerridos.
Mi opinión
Un robo en el Museo d'Orsay en el que se han
llevado «El origen del mundo» de Gustave Courbet, un
controvertido cuadro realizado por el pintor por encargo, es el punto de
partida de esta novela. Isabelle Millet, joven y ambiciosa, será la encargada
de esa investigación. Esa misma noche aparece el cadáver de una mujer
presentando signos que hacen que los investigadores concluyan que se trata del
mismo asesino que ya ha dejado dos cadáveres anteriormente. Orazio Danglade, a
punto de jubilarse y casi sin ganas de vivir, es el policía asignado al caso
que amenaza con convertirse en irresoluble ya que carecen de pista alguna.
Dos casos totalmente distintos y sin conexiones aparentes y dos
investigadores tan antagónicos que el lector difícilmente puede encontrar
conexión alguna ni entre los crímenes ni entre dos protagonistas que son sin duda el punto fuerte de la novela con
una construcción compleja que se aleja de los estereotipos del género
ofreciéndonos dos personajes muy humanos, marcados por una profunda soledad y
por un dolor añejo que los condiciona en todo momento. De hecho en esta novela
catalogada como thriller son precisamente los
personajes con múltiples y variadas reflexiones, y no la acción, los que llevan
el peso de la narración de modo que Las mujeres de la calle Luna, a pesar
de contar con algún giro inesperado propio del género, es una novela de ritmo
muy pausado. Una novela en la que las cargas
del pasado que arrastran los personajes son parte fundamental para entender su
forma de enfrentarse a la vida y, por lo tanto, de enfrentarse al
complicado caso que les ha tocado investigar. También en los secundarios más
importantes destaca el autor la pesada mochila que llevan a sus espaldas y es a
través de ellos con los que trata temas de candente actualidad como el
yihadismo, los conflictos bélicos, la inmigración e incluso la pasión por el
fútbol.
Son muchos los temas que encierra Las mujeres de la calle Luna más
allá de la investigación propia de unos asesinatos y de un robo. Estos son la
mera excusa del autor para hablarnos de arte, de deseo, de sexo, de pudor e
incluso de la propia identidad de cada cual. Y todo ello a través de la
interpretación de un cuadro perseguido por el escándalo desde su creación
mostrando sin pudor alguna el sexo femenino pero ocultando el rostro de la
mujer, «El origen de mundo» de Gustave Coubet es el verdadero protagonista y el vehículo que
usa Javier Lasheras para desnudar el alma humana y para hablar, inevitablemente, de sexo pero siempre con
elegancia y mimo, sin caer en obscenidades. No lo hace tampoco cuando uno de
los rasgos más destacables de la protagonista femenina es su promiscuidad,
fácilmente aceptada entre los hombres pero llena de prejuicios cuando se trata
de una mujer.
La prosa de Javier Lasheras es
elegante y elaborada, con un estilo pausado y muy cuidado y con gran riqueza de
lenguaje para pasearnos por un París muy alejado de la
imagen más turística, luminosa y romántica de la ciudad y es que también la
ambientación, tanto en los escenarios como en el entorno político y social del
momento (la novela se desarrolla en 2002 con un fuerte auge de la extrema
derecha en Francia), juegan un papel importante que es oscura en todos sus
aspectos. El autor maneja con soltura la
tensión narrativa, dosificando con fluidez la información que va ofreciendo
al lector hasta llegar a un desenlace muy satisfactorio.
En definitiva, Las mujeres de la calle Luna es
una novela con dos interesantes investigaciones policiales que sirven como hilo
conductor para tratar otros muchos temas de actualidad y para invitar al lector
a reflexiones vitales. Una novela que además cuenta con el aliciente de estar
muy bien escrita y de contar con magníficos personajes.
















