Que
“El nadador en el mar secreto” es una pequeña joya se adivina nada más tomar
entre las manos esta preciosa edición que nos ofrece Navona
Editorial. Sus tapas en tela de color de naranja contrastan con el azul intenso
que nos espera en su interior, nos invitan a acariciarlas y ya nos hablan de la
calidez que vamos a encontrar entre las páginas de este libro que la editorial
ha incluido en su colección Los ineludibles. Y ciertamente este libro lo es, no
se me ocurre mejor adjetivo para él.
Todo
comienza cuando Diane rompe aguas una fría noche de invierno. Laski, su marido,
lo prepara todo para salir inmediatamente hacia el hospital. Viven en el bosque
y, aunque la distancia no es mucha, la nieve y el viento dificultarán el
camino. Lo primero es arrancar el coche y calentarlo y así, con una mezcla de
tranquilidad y nerviosismo, emprenden el camino hacia una nueva vida, porque
cuando un bebé nace, no es sólo él quien comienza una nueva vida, sino que
también para sus padres todo cambiará y empezarán a verlo todo de un modo
distinto.
A
través de una prosa sobria, desnuda de cualquier aire sentimentaloide, y
utilizando al propio Laski como narrador, el autor desgrana un hecho real e
íntimo. Con un lenguaje poético el lector asiste a una
historia cuya intensidad se respira en cada pensamiento y en cada sentimiento
de Laski, en cada palabra, pronunciada o no, pero siempre sin artificio y sin
paliativo alguno. “El nadador en el mar secreto” es una obra que emociona y
conmueve sin necesidad alguna de acudir a recursos sentimentalistas, emociona y
conmueve sin el morbo en el que tan fácil hubiera sido caer.
De
esta forma, William Kotzwinkle compone una historia, su historia. Un relato de
esperanza, de amor, de nuevas ilusiones, de dolor, de frustración. Un relato
que leí transportada por la emoción. Que me dejó sin palabras tras finalizarlo
porque “El nadador en el mar secreto” es un libro que no se puede contar, es un
libro que sólo se puede sentir. No es un libro amable, no hay concesiones, no
da tregua al lector y menos aún en algunas escenas realmente desgarradoras,
como la de una noche de bricolaje que nunca nadie querría vivir, como la de
un viaje en trineo que no tendrá retorno.
Me
preguntaban hace unos días en Twitter si es un libro sobre la maternidad y yo
contestaba que no, que es un libro sobre la vida. Sobre el nacimiento, sobre la
muerte pero, sobre todo, sobre la vida que continúa imparable a pesar de que
todos los días para muchos ésta termine incluso antes de haber empezado a vivir
realmente. Y eso es bueno, la pérdida de seres queridos es triste, muy triste,
puede ser incluso una verdadera desgracia, pero la vida sigue y es bueno que
sea así.
“El nadador en el mar secreto” es uno de
esos libros ligeros de peso, pero intensos de contenido, destinados a dejar
huella en el lector que se aventure en sus páginas. Es uno de esos libros de
breve lectura, pero perdurable recuerdo. Un libro que nos enseña que las
pérdidas siempre permanecen en nosotros, son una parte de nosotros mismos. Es
un libro vital, un libro de dolor y de esperanza. Un libro que leí embargada
por una emoción contenida que finalmente no pude contener. Un libro para
sentir.
Ficha técnica
Título: El nadador en el mar secreto
Autor: William Kotzwinkle
Traductor: Enrique de Hériz
Editorial: Navona Editorial
Nº de páginas: 90
ISBN: 9788416259007