El verano pasado
leí La novia gitana, prácticamente la devoré, me gustó muchísimo y me dejó con unas
ganas enormes de reencontrarme con sus personajes y eso por no hablar del final
tan brutal que me hizo abrirlos ojos como platos así que cuando supe que la
misteriosa Carmen Mola publicaba de nuevo empecé a contar los días para ponerme
con su nueva novela. Hoy os hablo de La Red Púrpura.
Sinopsis
Mariajo, la
experta informática de la BAC, ha conseguido rastrear la IP de un ordenador cuyo
propietario asistirá esa noche a la tortura y muerte en directo de una persona.
Cuando irrumpen en su domicilio encuentran a un adolescente con pocas ganas de
colaborar para ayudarles a encontrar quién se esconde detrás de la llamada Red
Púrpura, esa que según parece fue la responsable de la desaparición del hijo de
la inspectora Elena Blanco, Lucas.
Nos encontramos
en esta ocasión con un caso con fuertes connotaciones personales para la
inspectora lo que hará que aquel personaje fuerte y decidido que conocimos en
La novia gitana se comporte de una forma menos racional y profesional a la que
nos acostumbró en la anterior novela, un comportamiento que pasa factura a todo
su equipo. En cualquier caso sí consigue que la sintamos más humana y cercana,
con una evolución lógica a lo largo de las páginas. Sí se resiente, salvo en el
caso de Mariajo, el resto del equipo y es que ninguno de ellos ha conseguido
transmitirme la credibilidad que sentí en el pasado y me han parecido meros
acompañantes de la inspectora, simplemente accesorios.
Violencia en directo, peleas a muerte en
las que solo un contrincante saldrá con vida, apuestas y Deep Web son los
ingredientes de una novela que poco de novedad aporta salvo quizá una cierta
conexión con el pasado histórico de nuestro país, en el que la organización
criminal hunde sus raíces, y a la que yo no he terminado de ver ni el sentido
ni la necesidad, la novela habría sido la misma sin ese ingrediente. Quizá han
sido las altas expectativas que tenía puestas en La Red Púrpura, pero lo cierto
es que su lectura, aun habiendo sido muy entretenida, no ha sido lo que
esperaba.
No se le puede negar que es una
novela muy ágil, de esas que las páginas pasan prácticamente solas y el tiempo
vuela con ella, pero creo que pierde la chispa y la originalidad que sí
tenía La novia gitana. En mi opinión su principal problema es que en demasiadas
ocasiones se ve venir muy claramente lo que va a suceder y quién va a ser el
responsable de qué y eso, aunque no resta interés por la lectura, sí hace que
el factor sorpresa quedé en mínimos, incluso para un final que probablemente
pretendía ser impactante. Por el contrario, sí comparte con su antecesora la crueldad y el detalle al
describir escenas de lo más macabras y crueles, aunque en esta ocasión
agradezco que no me haya levantado tanto el estómago como sí lo hizo La novia gitana.
En definitiva, La Red Púrpura es una novela entretenida y
de fácil lectura. A pesar de los peros indicados es una novela que, si
dejamos de lado las altas expectativas que pudo generarnos La novia gitana, cualquier lector aficionado al thriller
disfrutará y prácticamente devorará ya que la agilidad y la fluidez están
garantizadas.




