No
soy muy dada a las historias postapocalípticas, ni en literatura ni en cine,
aunque debo decir que alguna lectura, y película, de este tipo la he disfrutado
enormemente y como de vez en cuando me animo a salir de mi zona de confort
cuando vi esta novela no me lo pensé demasiado y me decidí por ella y la verdad
es que me ha gustado mucho. Hoy os hablo de Corre hasta el fin del mundo.
Sinopsis
Cuando
se acerca el fin del mundo y estás atrapado en el lado equivocado del país,
cada segundo cuenta. Nadie lo sabe mejor que Edgar Hill. Su familia está a casi
mil kilómetros y si quiere volver a verlos antes de que todo acabe, tendrá que
esforzarse al máximo.
Tendrá
que correr.
Tendrá
que darlo todo.
Pero
¿y si no es suficiente?
Mi opinión
Tras
asistir a la destrucción total no solo de su ciudad, Edimburgo, sino también
por lo que parece de todo el país y de gran parte del hemisferio norte, Edgar
se ve separado de su familia, mujer y dos hijos, por diferentes circunstancias.
A partir de ese momento a la supervivencia se sumará otro objetivo: reunirse
con ellos. Comienza así una carrera
contrarreloj junto a otros cuatro personajes que le acompañarán en su
camino hasta Cornualles, en el otro extremo del país, más de 800 kilómetros que
deberán cubrir en un tiempo record para llegar a tiempo, encontrar a su familia
y probablemente salvarse del caos y la destrucción total que se ha adueñado de
todo lo que conocen.
Destaca en Corre hasta el fin del mundo la
ambientación en un mundo asolado,
consiguiendo el autor transmitir de forma fidedigna no solo el paisaje
devastado, sino también la angustia y la
opresión, el miedo, la lucha diaria por sobrevivir. Para todo ello el autor
hace gala de un buen uso de las descripciones para que sin llegar a ser
excesivamente detalladas, sí consigan situar al lector y dibujar en su cabeza
las imágenes que se le muestran en palabras. Del mismo modo se viven y sienten las emociones de los
personajes de forma que es fácil entenderlos y dejarse arrastrar por una
lectura que si bien no es trepidante, sí mantiene el ritmo adecuado para
mantener en todo momento el interés por lo narrado y la necesidad de saber qué
ocurrirá.
Utiliza
el autor la figura del narrador
protagonista por lo que es a Edgar a quien mejor conoceremos. Con él viviremos su profunda evolución desde
el padre de familia apático que se implica lo menos posible con su mujer e
hijos, hasta el hombre que se supera a sí mismo en una carrera atroz en la que
es capaz de sacar fuerzas de donde no creía que existieran, el hombre que corre
para llegar hasta lo que más ama, su familia, aunque haya sido necesaria una
catástrofe de tal magnitud para que él reaccione y aprenda a luchar por lo
realmente valioso. Corre hasta el fin del mundo no es solo la lucha por
sobrevivir y la huida hacia delante de Edgar para reencontrarse con su familia
y hallar la salvación, es también la
narración de los pensamientos más profundos y las emociones que un hombre, enfrentado
al final, creía enterrados, pero que vuelven a aflorar con una nueva fuerza
que le hará replantear su vida de una forma totalmente distinta a como la
entendía hasta ese momento. Gracias al uso de este narrador conoceremos bien a
Edgar, pero ello va en detrimento de otros personajes en los que me hubiera
gustado que el autor profundizara más porque hubieran tenido mucho que aportar
a la trama por lo que en este aspecto la historia se me ha quedado un poco
corta ofreciendo solo el punto de vista de un personaje con el que no siempre
será fácil empatizar.
Con
una prosa sencilla y un estilo en el que
prima la fluidez a pesar de incluir
pasajes un tanto introspectivos e incluso emotivos, la lectura de Corre
hasta el fin del mundo avanza al ritmo de las zancadas de los protagonistas,
esquivando peligros y creando momentos
de intensa tensión hasta un desenlace inesperado que me ha resultado
totalmente satisfactorio. Realmente he sentido durante la lectura que corría
junto a Edgar y sus compañeros y con ellos he vivido lo que es capaz de hacer
alguien por sobrevivir, lo mejor y lo
peor del ser humano aflora en una lectura en la que el ambiente hostil traspasa
las páginas creando momentos realmente angustiosos y asfixiantes.
Subyacen
durante la lectura temas tales como la amistad, la lealtad, la bondad y la
maldad, lo que uno es capaz de hacer por conseguir sobrevivir. El a veces
equivocado orden de nuestras prioridades y que solo nos cuestionamos cuando la
desgracia nos sacude, es otro de los asuntos que se aborda en la novela a
través de las reflexiones de Edgar. Y cómo no el hecho en sí mismo de correr, el cansancio, el dolor y la debilidad
hasta llegar a la satisfacción. Cualquier corredor sabe de lo que hablo si
digo que correr puede ser el momento perfecto para, sin ni siquiera
buscarlo, dejar vagar tus pensamientos hasta aspectos inexplorados y esto es
algo que en esta novela queda muy bien reflejado uniendo en un todo la lucha
por la supervivencia y el deporte.
En
definitiva, Corre hasta el fin del mundo me ha parecido una buena lectura que va un poco más allá del entretenimiento. Una
novela que si bien está muy alejada de mis gustos habituales en literatura he
disfrutado y que no dudo en recomendaros incluso a aquellos que, como yo, no
suelen embarcarse en estas lides.
