3 de septiembre de 2018

Esta semana leo... #248

Vuelta a la rutina, eso es lo que ya toca hoy porque, aunque llevo un par de semanas trabajando parece que en agosto todo fluye a otro ritmo, pero eso ya se acabó y septiembre se ha instalado con nosotros para que poco a poco todo vaya volviendo a su sitio así que el blog también lo hace y vuelve con esta sección habitual de cada lunes.

Os cuento que estoy leyendo Muertes pequeñas de Emma Flint, una lectura que llevaba meses en mi estantería y que ayer por fin comencé. No sé cuál será la siguiente porque no solo sigo teniendo un montón de pendientes, a pesar de que me he quitado unos cuantos este verano, sino que las novedades ya están llegando y son de lo más apetecibles.

Y vosotros ¿qué leéis?

31 de agosto de 2018

Mini reseñas (II)


Termino la semana con otras nuevas mini reseñas de tres de las novelas que he podido disfrutar este verano.

LA MUJER EN LA VENTANA – A.J. FINN 


Desde que Anna se recluyó en su casa los días pasan entre copas de vino, chatear en internet y espiar a los vecinos, sobre todo a los Russell, que acaban de llegar al barrio con su hijo adolescente y que se convierten para Anna en una auténtica obsesión que alcanza las cotas más altas cuando ve desde la ventana algo que no debería.

La mujer en la ventana es uno de esos thrillers que desde la primera página captan la atención del lector a pesar de lo confusa que inicialmente resulta su narración, pero el misterio está servido y querremos saber qué es lo que ocurrió para que la protagonista sea incapaz de salir de su casa y, sobre todo, saber qué hay de verdad en lo que dice haber visto en casa de sus vecinos desde su ventana. Claros tintes cinematográficos no solo porque es muy fácil imaginarse la película leyendo la novela, sino también por las continuas referencias al cine clásico negro. Una lectura fluida y sencilla que en ocasiones se ve lastrada por un ritmo irregular y por un exceso de páginas, pero que en general funciona y entretiene sin más exigencia y sin más pretensión y en mi caso, para leer en la orilla del mar o en el borde de la piscina, es más que suficiente.


EL HOMBRE DE TIZA – C.J. TUDOR


A sus 42 años Eddie lleva una vida monótona y apacible. Los hechos que acontecieron hace 30 años, cuando junto a sus amigos descubrió un cadáver siguiendo las indicaciones de unos dibujos hechos con tiza, siguen atormentándolo y regresan con más fuerza que nunca cuando recibe una misteriosa carta con una tiza y un dibujo.

Me gustó el planteamiento de esta novela que, si bien carece del ritmo que se le presupone a un thriller, logró despertar mi interés desde el inicio y mantenerlo hasta un desenlace satisfactorio en el que todo queda resuelto y atado. Alternando pasado y presente será un narrador protagonista el encargado de conducirnos por esta novela que se centra más en las emociones y reflexiones, tanto en su niñez como en su madurez, que en la acción y el misterio por lo que su lectura es más pausada de lo esperado. Con una prosa cuidada y un estilo elegante destacan tanto la ambientación, especialmente cuando viajamos a los años ochenta, como el dibujo de los personajes llenos de claroscuros que los humaniza a ojos del lector. Una novela de misterio sin duda recomendable.

TODA LA VERDAD – KAREN CLEVELAND


Lo último que esperaba Vivian Miller, analista de contrainteligencia de la CIA, cuando accedió al ordenador de un posible agente ruso era encontrarse con la fotografía de su marido, pero ahí está y su vida ya no podrá volver a ser la que era.

Toda la verdad es el tipo de lectura perfecta para el verano, al menos para mí. Intriga, sorpresas y páginas que vuelan en las manos. Una lectura ágil, con un perfecto equilibrio entre narración y diálogo para estas cuatrocientas y pico páginas que prácticamente devoré en un par de días. Un auténtico page turner en el que poco importa que más de una situación chirríe más de la cuenta, que sea poco creíble o que muchas cosas se vean venir de lejos y es que, sea como sea, la novela cumple con su cometido: entretener y crear en el lector más de un momento de tensión. En mi caso añado que también me creó ganas de zarandear a la protagonista en más de una ocasión. Recomendable para esos momentos en los que a una novela no le pedimos nada más allá de la evasión.


29 de agosto de 2018

La desaparición de Stephanie Mailer - Joël Dicker


Soy uno de los muchos lectores que hace unos años disfrutaron enormemente con La verdad sobre el caso Harry Quebert y aunque la siguiente novela del autor, El libro de los Baltimore, sigue esperando su turno en mis estanterías, este verano no he podido resistirme a leer la última publicación de Joël Dicker. Hoy os hablo de La desaparición de Stephanie Mailer.

Mi opinión


Jesse Rosenberg está a punto de jubilarse, pero unos días antes conoce a Stephanie Mailer, una periodista que está investigando el primer caso que el policía resolvió en 1994. Veinte años después la periodista está convencida de que se culpó a un inocente y consigue hacerle dudar. Dudas que se acrecientan cuando Stephanie desparece sin rastro.

Así comienza una novela que alternará el presente y el pasado en una trama plagada de secretos porque no hay personaje, y son muchos, que se libre de tener algún hecho de su pasado que le pesa como una losa sobre los hombros y por si acaso se nos olvida el autor se encarga de ir recordándonoslo a cada paso para que no olvidemos que fulanito oculta algo y que a menganita le ocurrió algo. Y así con todo un elenco tan numeroso como insulso, un elenco en el que, salvo alguna excepción tan histriónica como prescindible, todos los personajes se expresan del mismo modo, con diálogos de auténtico cartón piedra, y para los que la perfilación ha pasado a un segundo o tercer plano, más interesado el autor por mantenernos enganchados con esos secretos que va revelando poco a poco y con recordarnos a menudo que algo va a pasar, no sea que nos hayamos despistado con tanto salto temporal y con tanto personaje que entra y sale de escena.

Y es que La desaparición de Stephanie Mailer comienza fuerte y engancha al lector desde el inicio, pero en mi opinión va de más a menos, perdiendo fuelle conforme avanza, o diría mejor conforme se enreda sobre sí misma con personajes y subtramas que poco o nada aportan, al menos no en la medida en que ocupan espacio, salvo engrosar el número de páginas de la novela, olvidando que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Sé que voy a ser, una vez más, un poco la oveja negra, aunque alguna opinión en mi misma línea he leído, pero a mí la última novela de Dicker ha terminado resultándome larga y llegó un momento en el que ya me daba exactamente igual lo que ocurriera porque solo quería terminar a pesar de que comenzó resultándome una lectura entretenida y fluida (tampoco le pido más a este tipo de novelas). Mención aparte merece su desenlace que me pareció francamente traído por los pelos.

No cabe duda que la publicación de una nueva novela de Joël Dicker genera mucho revuelo y a los pocos días comienzan a aparecer elogiosas reseñas así que quizá hayan sido mis altas expectativas que, como tantas otras veces, me han jugado una mala pasada, pero sea como sea La desaparición de Stephanie Mailer para mí no ha sido la lectura esperada.

Ficha técnica