15 de noviembre de 2022

La ciudad - Lara Moreno



Descubrí a Lara Moreno con Piel de lobo hace ya unos cuantos años y, aunque no había vuelto sobre sus letras, con la publicación de su última novela y tras leer su contraportada no me quedó ninguna duda de que había llegado el momento de retomar a la autora. Hoy os hablo de La ciudad.

Mi opinión


La vida de tres mujeres coincide en un edificio del centro de Madrid, en pleno barrio de La Latina. En el cuarto interior vive Oliva con su pareja, con la que mantiene una tormentosa relación de la que no se ve con fuerzas para salir. En el luminoso tercer piso, Damaris pasa los días cuidando a los hijos de sus patrones y haciéndose cargo de la casa. Y en el bajo, en lo que antaño fuera la casa del portero, vive Horía que llegó desde Marruecos para la temporada de la fresa en Huelva y ahora limpia las escaleras y el patio.

Oliva, madre divorciada, custodia compartida… su nueva pareja se ha convertido en su carcelero. Damaris cuida a los hijos de otros mientras piensa en aquellos hijos propios que tuvo que dejar en Colombia para intentar darles una vida mejor. Horía, en principio solo eran unos meses, pero las circunstancias la obligaron a quedarse en un país que siente cada día más extraño. Lara Moreno nos dibuja tres personajes tan veraces que cualquiera de ellas podría ser nuestra vecina, nuestra amiga, nuestra conocida… cualquiera de ellas podría ser cualquiera de nosotras. Ninguna ha tenido un pasado fácil, son tres supervivientes para las que el presente y el futuro se presentan más oscuros de lo que querrían, de lo que merecen.

Tres mujeres muy distintas entre sí, pero que comparten el dolor y la asfixia, la desesperación y el miedo al que la prosa descarnada y austera, huyendo de sentimentalismos, de Lara Moreno nos arrastra. Tres mujeres unidas por la violencia en sus distintas formas y tres historias que avanzan en paralelo, sin apenas cruzarse, habitando una ciudad, Madrid, que se nos aparece como un personaje más mostrando toda la dureza de cualquier gran ciudad con su amplio abanico de desequilibrios y en la que estallan todas las desigualdades.

Lara Moreno en La ciudad obliga al lector a reflexionar. Una reflexión que, dependiendo de las circunstancias de cada cual, nos acercará más a uno u otro personaje siendo inevitable preguntarse ¿podría pasarme a mí? ¿podría yo vivir lo que vive Oliva? Porque mi vida está lejos de la de Damaris y Horía, ¿pero Oliva? Una mujer independiente, profesional que, sin apenas darse cuenta, y envuelta en las disculpas, se ve atrapada en una relación de sometimiento que la paraliza y anula. Una relación asfixiante y llena de angustia que traspasa las páginas mostrando al lector el reflejo de una realidad que se vive en silencio de puertas para adentro.

En definitiva, La ciudad es una intensa y dura novela que no dudo en recomendaros. La violencia, el miedo, la soledad y la precariedad laboral son muchos de los temas que se dan cita en una lectura que deja huella.

Ficha técnica


10 de noviembre de 2022

La postal - Anne Berest



Avalada por distintos premios, entre ellos el Renaudot des Lycéens, en septiembre se publicó en España esta novela de investigación en la que la propia autora cruza su pasado familiar y se adentra en la memoria de sus antepasados. Hoy os hablo de La postal.

Mi opinión

En enero de 2003 llegó a la casa de los padres de la autora una postal con una imagen antigua de la Ópera Garnier y, en el reverso, solo cuatro nombres: Ephraïm, Emma, Noémie y Jacques. Los nombres de sus bisabuelos maternos y dos de sus hijos, fallecidos todos ellos en Auschwitz en 1942.

A pesar del revuelo que la recepción de esa postal causó en su momento, no es hasta casi 20 años después que la autora decide averiguar quién y por qué se envió y para ello, con la ayuda en ocasiones reticente de su propia madre, se remontará un siglo atrás para reconstruir la vida de sus antepasados, los Rabinovitch, desde su salida de Rusia hasta su llegada a Francia en 1929 tras un periplo que los llevó antes a Letonia y Palestina.

A estos años dedica Anne Berest la primera parte del libro gracias a la cual el lector conoce la vida de Ephraïm y Emma junto a sus hijos. Sus anhelos por obtener la nacionalidad francesa y la perfecta integración de sus tres hijos estallan por los aires con la Segunda Guerra Mundial, la invasión de Francia y la instauración de un antisemitismo que casi parecía latente.

La búsqueda de la persona que escribió la postal lleva a la autora no solo a realizar una ardua investigación, sino a explorar temas tales como la transmisión de lo que es ser judío y el sentimiento de pertenencia, ahondando en su propia, y compleja, relación con el judaísmo. No faltan tampoco los apuntes sobre la implementación en Francia de las redadas, el colaboracionismo del gobierno de Vichy e incluso las aristas que pueden surgir en las relaciones maternofiliales.

La autora explora el doloroso pasado de sus antepasados con una prosa tan sencilla como efectiva, emotiva en muchos momentos. Una investigación que se lee como la más apasionante saga familiar que he tenido en mis manos en los últimos tiempos mientras se reflexiona sobre la identidad, la búsqueda de los orígenes, el dolor de los sobrevivientes… Desde las primeras páginas es palpable la determinación de Anne Berest por saber realmente, no solo quién escribió la postal, sino qué ocurrió y cómo y esta determinación involucra al lector en este apasionante relato.

La postal es un homenaje lleno de sensibilidad a la memoria de sus antepasados. Un relato emocionante y conmovedor que me tuvo atrapada hasta su última página porque a pesar de ser muchos los libros que he leído sobre la Segunda Guerra Mundial, ya sabéis que es una de mis ambientaciones favoritas, este es realmente distinto a todos los demás. No os lo perdáis.

Ficha técnica

8 de noviembre de 2022

Nos crecen los enanos - César Pérez Gellida



Hace unos días comentaba con una amiga, bloguera también para más datos, lo complicado que puede ser reseñar a un autor, no ya del que lo has leído todo, sino que te ha hecho flipar con todas y cada una de sus novelas porque ¿qué más podíamos decir que no hubiéramos dicho ya en alguna de las doce ocasiones anteriores?

Pero pensándolo bien puede ser hasta fácil, no tengo que esforzarme demasiado ni intentar conseguir sorprender a nadie asiduo a este espacio diciéndole a estas alturas que César Pérez Gellida se pasa eso de los listones por donde haga falta porque una y otra vez se supera y nos regala a sus fieles lectores otra de esas novelas que lo han catapultado a la cima de la novela negra española. Pérez Gellida es uno de esos autores que demuestran, publicación tras publicación, que el entretenimiento y la calidad narrativa van de la mano cuando es él quien se sienta delante del teclado y saca las armas de matar y las de mucho sangrar y para muestra la cubierta del novelón que nos ocupa hoy, Nos crecen los enanos.

Lo cierto es que hoy lo que no me apetece demasiado es hablaros de la trama, basta con que sepáis que va de un escritor asesino, un personaje tan bien dibujado que pone los pelos como escarpias y, lo que es peor aún, un personaje que me tuvo toda la lectura imaginando al propio autor ejecutando sin ton ni son los mismos asesinatos que luego plasmaría en sus novelas. Lo siento, César, creo que me va a costar mucho dejar de imaginarte… En fin, mejor sigamos con esa trama de la que sí os cuento que es tan sólida como original, excesivamente dura en ocasiones y con una puesta en escena tan visual que el lector se adentra en sus páginas y se sitúa en el centro de la acción como un personaje más por mucho que quiera evitarlo y salir de allí corriendo.

Un personaje más de esos que vuelven a ser uno de los puntos fuertes del autor, bien dibujados y mejor caracterizados, especialmente, cómo no, el asesino. En serie, para más datos, con una espeluznante tendencia a obtener su propio placer a través del dolor ajeno, desconocedor absoluto de la más mínima empatía y amante de sí mismo por encima de todo. Inevitable para sus lectores habituales recordar a Augusto Ledesma (los que me conocéis sabéis que no hay para mí otro personaje como él) e inevitables las comparaciones. En este aspecto el autor, en su nota final, nos deja un apunte con una intención que no os desvelaré, pero aquellos que ya habéis leído la novela estaréis de acuerdo conmigo en que la prueba ha sido superada y con nota.

Capítulos encabezados por títulos circenses adaptados a la literatura y continuos cambios de personajes y escenarios comenzando el párrafo con las palabras que finalizaron el anterior, nos introducen en una historia tan violenta como estremecedora en la que, una vez más, se palpa a cada página la intensa labor de documentación que el autor lleva a cabo para que todo se adecúe a la realidad y todo ello sin perder un ápice de tensión narrativa aderezada por los giros justos en el momento adecuado y, sobre todo, sin engañar al lector y es que el autor no necesita sacar conejos de la chistera cuando sencillamente lleva haciéndonos el lío desde la primera página.

No me quiero enrollar más, solo me queda deciros que el espectáculo circense que César Pérez Gellida nos ha preparado se va derecho a mis mejores lecturas del año. Nos crecen los enanos es un novelón y ya van…